En nuestro día a día, estamos rodeados de elementos que podrían tener miles de otras utilidades para las que no fueron diseñados. Solemos limitar el uso de las cosas a lo que nos dicen que tenemos que hacer con ellas, aunque sabemos que con un poco de ingenio y algunos conocimientos podríamos transformar ese elemento en algo mucho más productivo con cientos de otras utilidades.

Pongamos el caso de un edificio de apartamentos, algo tan bien definido como uso de vivienda que nadie se atrevería a decir que puede tener otras utilidades. Pero si este mismo edificio lo dejamos en manos de un grupo de estudiantes de ingeniería y les decimos que hagan con él lo que quieran, surgen usos alternativos tan buenos y espectaculares como el que podréis ver en el vídeo.

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